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LA SOLEDAD DE LO ETERNO
La montaña es silencio, los paisajes de Obregón
son silencio. Escuchar al volcán es sentirlo,
dejarse poseer por su soledad. Una montaña
es para observarla en meditación, en la paz
de algo que nos contiene con el poder de su
quietud. Los sabios, los santos y los pintores van
a la montaña. Se pinta y se medita en silencio.
El pintor de paisaje es un ser solitario que se hace
acompañar por algo que es inabarcable con la
mirada. Contemplar las cumbres volcánicas de
Obregón, las formas milenarias, los caprichos
geológicos, los colores que cuida al extremo
para que no sean fieles o realistas, sino para que
sean verosímiles, para que nos comuniquen
que esa cúspide y él estuvieron juntos días
enteros, escuchándose, mirándose, entendiendo
cada uno lo que son, compartiendo naturaleza.
Tenemos que aprender quiénes somos, ver
paisaje nos da una lección de humildad. ¿Qué
puede ser más grande que ver al
Iztaccíhuatl
?
Recrearlo es hacer un tributo a su presencia,
a millones de años de existencia. Nunca
sabremos lo que la montaña ve, pero vemos
lo que Obregón pinta, esa pincelada cuidadosa,
sabia, que reinventa la nieve, la tierra, las rocas
y que sube las laderas buscando los detalles
que hacen de cada montaña, de cada volcán
seres únicos e irrepetibles. No existe continuidad
ni parentesco, cada risco es diferente, cada uno
tiene un espíritu distinto. ¿Cuánto tiempo ha
vivido Obregón en la inestabilidad del abismo
para pensar el paisaje y poder comunicarse con
la montaña? Su vida de pintor entera y aún le falta
más, no importa cuánto: la montaña lo espera,
le tienepaciencia. Pintar noes unejerciciomanual,
es un trabajo intelectual y emocional, es una
decisión que altera el destino. Hay una lección
y una metáfora implícitas en el pintor de paisaje
y el arte mismo. El arte se vive como escalar un
monte al que nunca se le ve la cúspide, como
una misión que no tiene fin. Se sube sin saber
a dónde se va a llegar, pero es imposible rendirse,
quedarse en el camino. El arte es continuo,
la vida se acaba.
LA MONOCROMÍA ESENCIAL
El paisaje es memoria, es nostalgia, es imaginario.
Se codicia el paisaje, hay guerras que se desataron
porlaposesióndetierras,lascordillerassonfronteras
naturales. Describir un paisaje es un ejercicio
de la imaginación y una forma de seducción.
Prometer un lugar mítico, una leyenda en la que
podemos habitar, en la que podemos morir, es un
sueño, es un ideal nunca alcanzado. Los paisajes
de Obregón dibujados con carboncillo, trazos
negros sobre fondo blanco, evocan la perfección
de un sitio ideal.
La Barranca de Alcalícan
es una
pieza en gran formato en la que Obregón utiliza
la monocromía para describir un sitio que, sin la
presencia del color, es una abstracción que hace
imposible su existencia, y eso lo convierte en
fantástico, es invención pura. El dibujo es obsesivo
y sintético, describe la nieve, las formas de las
laderas y una sombra que se extiende sobre el
enorme terreno que se origina en el movimiento,
en el tiempo que vemos cómo transcurre a través
de la luz. Dibujar es una de las formas de creación
más austeras y humildes que existen. Bastan dos
elementos, papel y carbón, para que el artista